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La ONU ve riesgo de violencia en Bolivia por trasiego de cocaína hacia Brasil

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César Guedes, el jefe antidroga de la ONU en Bolivia,manifiesta que las tres naciones producen alrededor de 1.000 toneladas nuales    de cocaína de las que se decomisan cerca de un 60 %, según la UNODC.

La Paz.- La ONU ha advertido hoy sobre el peligro de que el narcotráfico en Bolivia genere una violencia grave si el país sigue siendo productor de cocaína y territorio para su trasiego a Brasil, el segundo mercado más grande del mundo para esta droga.

Así lo ha señalado en una entrevista el representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en Bolivia, el peruano César Guedes, que a mediados de mayo dejará su oficina en La Paz para asumir la misma función en Pakistán.

Guedes dijo que en la medida en que Bolivia siga siendo productor y lugar de tránsito para la cocaína “puede convertirse en un país de consumo, y el otro factor de riesgo, que hasta ahora no habido, es el de los niveles de violencia grave vinculados al narcotráfico”.

“Lo hemos visto en el Perú, lo hemos visto en Colombia, con Sendero Luminoso, y con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), pero acá todavía no se da eso, pero es el riesgo que yo veo si sigue siendo un país de tránsito”, sostuvo Guedes.

Bolivia, uno de los tres productores mundiales de hoja de coca y de cocaína junto con Perú y Colombia, tiene con Brasil una frontera de 3.400 kilómetros, que es un límite territorial superior al de Estados Unidos con México, igual a 3.200 kilómetros.

El de Bolivia es uno de los pocos casos en el mundo en que un país productor de droga tiene un límite grande y directo con un mercado de consumo de nivel mundial, según el directivo de la UNODC.

A medida que los traficantes que operan en territorio boliviano se acercan a la extensa frontera con Brasil, los niveles de violencia aumentan porque están cerca de multiplicar sus ingresos si llegan a ciudades grandes como Sao Paulo o Río de Janeiro.

Se trata de fronteras enormes y remotas, en particular en el lado oriental boliviano, donde están las regiones de Santa Cruz, Beni y Pando, que “son amplias, vulnerables y puntos de salida para el segundo mercado de cocaína más grande del mundo, que es Brasil”.

Por países, Estados Unidos y Brasil son los primeros consumidores de la cocaína en el mundo, mientras que por regiones, la lista la encabeza Norteamérica y le siguen Europa y Suramérica, según Guedes. Según Brasil, el 60 % de la cocaína que decomisa proviene de Bolivia, ya sea fabricada en este país o en Perú.

Los Gobiernos de Brasilia y La Paz desarrollan regularmente programas y ejercicios policiales y militares para vigilar su frontera y tienen, junto con Estados Unidos, un plan para supervisar la erradicación de cocales ilegales, materia prima de la cocaína.

Los traficantes de Bolivia también exportan su droga a otros mercados del Cono Sur, como Argentina, Chile y Paraguay, que también son limítrofes con la nación andina. Según Guedes, es importante hacer un seguimiento a los centros de producción de coca ilegal porque es allí donde está el inicio de la cadena productiva, pero también se están encontrando “megafábricas” para la transformación de la planta en la droga.

“Lo importante para la comunidad internacional es concentrarse en el lugar de origen para evitar después que (los cultivos de coca) se transformen en un producto imperceptible. Una vez que las hectáreas de coca se convierte en cocaína purísima, ésta se puede esconder en el asiento de un automóvil o en el estómago de una persona”, apuntó.

Bolivia tiene una producción de hojas de coca igual a 27.200 hectáreas de las que 12.000 son legales; mientras que Perú posee 62.000 hectáreas, de las que 5.000 son para usos lícitos. En ambos países andinos la coca es una planta originaria a diferencia de Colombia donde no existía antes, pero ahora se produce alrededor de 65.000 hectáreas, todas ilegales, señaló Guedes.