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Domingo, 21 de Enero del 2018
| 11:18 am
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“Retraso significa deportación” para los Dreamers

Por: Maribel Hastings
Washington DC.-

Mientras el Congreso titubea, sus miembros deberían entender lo que realmente está en juego esta semana para los Dreamers y para Estados Unidos Con una mezcla entre mal funcionamiento, ineptitud y cobardía moral, el Congreso se tambalea hacia el final de 2017 sin haber resuelto la urgente crisis que enfrentan los beneficiarios de DACA y otros jóvenes inmigrantes.

Imaginen tener una fuerte mayoría de votos en ambas cámaras del Congreso y tener el poder para resolver esta crisis… pero escoger no hacerlo. Ese es el momento al que hemos llegado. Más del 80% de la gente, incluyendo dos terceras partes de republicanos, respalda el estatus legal para los Dreamers y los esfuerzos para que se queden en Estados Unidos. Una sólida mayoría de los miembros del Congreso de ambas cámaras votarían por una solución para los Dreamers si se les diera la oportunidad.

Los Dreamers están siendo atacados y necesitan que el Congreso actúe ahora mismo –tal como lo demuestran de forma dramática los ejemplos de jóvenes como Osmán Enríquez y Brittany Aguilera. Por ello, nuestros funcionarios electos deberían saber lo que está en juego: como dijo Cristina Jiménez, directora ejecutiva de United We Dream, al HuffPost, “Restraso significa deportación”.

De acuerdo con Frank Sharry, Director Ejecutivo de America’s Voice:

Debido a la crueldad del gobierno de Trump y a la inacción y a la intransigencia del Congreso, cientos de miles de vidas de Dreamers se encuentran ahora en la cuerda floja. Su futuro está siendo alterado todos los días. Este es un momento para elegir.

El Congreso debe actuar. Los republicanos tienen que dejar de pretender que dejar esto para después es mejor, cuando todos los que entienden cómo funciona el Congreso saben que después significa nunca. Cualquier cosa distinta a un alivio para los Dreamers es un voto para financiar la deportación de estos extraordinarios jóvenes estadounidenses.

Así es. Un voto para el proyecto de ley de gastos sin una solución legislativa para los Dreamers es un voto para deportarlos. Cualquier proyecto que financie al gobierno para el resto del año fiscal incluirá fondos para la fuerza de deportación de Trump. Mientras cien Dreamers al día pierden su estatus de beneficiarios de DACA y se espera que la cifra se infle en algunas semanas, el Congreso debe resolver esta crisis inmediatamente incluyendo una solución en los proyectos de ley que deben aprobarse ante el Congreso. Si no, un voto para finaciar las deportaciones sin una solución para los Dreamers pasará a la historia como uno de los capítulos más oscuros de Estados Unidos.

Dream Act, la tarea pendiente en un año terrible.

A punto de partir a su receso navideño, el Congreso tiene tarea pendiente. El presidente Donald Trump espera ansioso que le concedan al menos una victoria legislativa en la forma de una reforma tributaria que, según diversos análisis, supone buenas noticias para los sectores de bienes raíces, corporaciones y multimillonarios, pero que a mediano y largo plazos no representa buenas nuevas para las familias trabajadoras y para los ancianos que verán recortes al programa de Medicare. Pero las elecciones intermedias en 2018 están a la vuelta de la esquina y uno de los peores Congresos de los últimos tiempos no tiene nada que demostrar a los electores, aferrándose a dicha reforma tributaria como su tabla de salvación.

Este año 2017 ha sido alucinante en diversos frentes. De hecho, Trump no lleva ni siquiera un año en la presidencia y parece que han pasado 20. La nube negra de la infiltración rusa en las elecciones generales de 2016 pesa y drena, pues mientras más detalles emergen, las sospechas sobre posible colusión y obstrucción de justicia van in crescendo. Y Trump se dedicó, con el aval de su Partido Republicano que domina ambas cámaras del Congreso, a deshacer el legado del presidente Barack Obama en diversas áreas, incluyendo salud, medio ambiente y órdenes ejecutivas de inmigración como DACA.

En el rubro migratorio los reveses han sido varios, desde su veto musulmán, pasando por su maquinaria de deportaciones que desechó la llamada discreción procesal, misma que se había ganado a pulso durante el gobierno de Obama para centrar las deportaciones en verdaderos delincuentes. Ahora ser indocumentado es sinónimo de delincuente. Aparte de separar a ciudadanos estadounidenses de sus padres y madres y de deportar a personas trabajadoras y productivas, Trump también se ensañó con los Dreamers al derogar DACA, programa que les concedió permisos de trabajo y los protegió de la deportación.

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