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Domingo, 21 de Enero del 2018
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Trump y los retorcidos “valores” republicanos

Por: Maribel Hastings
Washington DC.-

Mientras el presidente Donald J. Trump insta a los electores de Alabama a votar por Roy Moore, un candidato republicano por ese estado al Senado federal que ha sido señalado por conducta sexual inapropiada —al hostigar adolescentes cuando ya superaba los 30 años de edad—, y por posturas racistas y xenófobas, al mismo tiempo, el mismo Trump y su Partido Republicano en el Congreso siguen entorpeciendo una solución permanente para legalizar a los Dreamers. Si de los presuntos “valores” que dicen defender los republicanos se trata, los contrastes no podrían ser más abismales.

Trump revoca DACA, la protección de deportación y permisos de trabajo para jóvenes prometedores, emprendedores que con su talento y su servicio inyectan nuevas ideas al país. Pero tienen que pelear con uñas y dientes para que una Casa Blanca y un Congreso republicanos les permitan seguir contribuyendo a este país sin el espectro de la deportación en sus vidas. No obstante, un alegado pederasta tiene todo el apoyo no únicamente del presidente Trump, sino del Partido Republicano. Claro está, no olvidemos que Trump también ha sido señalado por presunto hostigamiento sexual e incluso se le escuchó en un audio jactándose de cómo por ser “famoso” puede hacer lo que le venga en gana con las mujeres. Y como hizo con sus acusadoras, Trump también cuestionó la credibilidad de las acusadoras de Moore.

Dios los cría y ellos se juntan. Es por demás sabido que la política es sucia, pero en esta era de Trump, la sordidez ha alcanzado niveles insospechados. El liderazgo republicano le vendió el alma al diablo cuando apoyó la candidatura de un errático personaje con más esqueletos en su clóset que un cementerio. Nada importó. Ni las acusaciones de hostigamiento en su contra, ni la nube de potencial colusión con una nación hostil, Rusia, durante las elecciones presidenciales. Una nube que se agranda cada vez más, que ya ha arropado a asesores de Trump y que podría apuntar hacia una posible obstrucción de justicia.

Para Trump y su Partido Republicano el fin justifica los medios. Ya lo dijo el propio Trump el viernes al pedirle desde Pensacola, Florida, a los votantes de Alabama que voten este martes por Moore “porque el futuro de nuestro país no puede darse el lujo de perder un escaño (en el Senado)”. “Necesitamos a alguien en el Senado que vote por nuestra agenda de Devolver a Estados Unidos su grandeza”, agregó Trump. Una “grandeza” que en el libro de Trump y de sus habilitadores republicanos dentro y fuera del Congreso consiste en retornar a los tiempos en que minorías y mujeres no tenían derechos. Una “grandeza” donde pesa más instalar a un alegado pederasta en el Senado que dar a jóvenes productivos y talentosos la oportunidad de regularizar su situación migratoria. Una “grandeza” donde lamentablemente la indecencia se premia con el voto, tal y como lo como lo demostró la elección de Trump.

¿Ganará Moore? “Valores” retorcidos. Muchos republicanos buenos y respetables solían creer que había un punto medio donde podían estar a salvo. No era necesario estar de acuerdo en todo con Donald Trump, pero tampoco había que irse a los extremos y cometer un suicidio político como el disidente Jeff Flake. Era posible encontrar un punto medio y evitar problemas hasta que todo este asunto de Trump pasará.

Ya queda claro que ese punto medio no existe. Eso se debe a que Donald Trump nunca deja de pedir. Primero, le pidió al partido que se hiciera a la idea de tener a un acosador sexual narcisista y un mentiroso rutinario como líder. Después le pidió que aceptara su ignorancia integral y su política de división racial. Ahora, le pide al partido que renuncie a su reputación de conservadurismo fiscal. Al mismo tiempo, le pide al partido que se convierta en el partido de Roy Moore, el partido de la intolerancia, el presunto acoso sexual y el abuso de menores.

Lo que Trump pedirá a su partido no tiene límites. Lo define la falta de vergüenza y por eso no tiene fondo. Además, pareciera que los republicanos comunes están dispuestos a concederle todo. Pronto, Trump podría estarles pidiendo que acepten que despida a Robert Mueller y sí, tras algunos suspiros de impaciencia, también aceptarán. Esa es la forma en la que esos tratos corruptos funcionan siempre. Uno piensa que solo le está cediendo un poco a un verdugo, pero sigue pidiendo más y más… y en poco tiempo ya es dueño de toda nuestra alma.

El Partido Republicano está dañando todas y cada una de las causas que se propone servir. Si los republicanos aceptan que Roy Moore se convierta en senador de Estados Unidos, durante un tiempo podrían tener un voto más por la justicia o por un recorte fiscal, pero habrán hecho al partido repugnante para toda una generación. La causa provida siempre estará asociada con la hipocresía moral a una escala monumental.

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